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¿Por qué se estiran las suculentas y qué hacer para que no pierdan su hermosa forma?

Las suculentas son una de las plantas crasas más preciosas que existen por su gran variedad de colores y formas.

Sin embargo, muchos cometemos el error de tenerlas en el interior de nuestra casa para decorar los espacios y cuando nos damos cuenta, esa plantita “creció estirada”, pero, ¿por qué se estiran las suculentas y qué hacer para que no pierdan su hermosa forma?

¿Por qué se estiran las suculentas?

Si tu suculenta se estiró, es probable que al principio creas que está creciendo muy rápido cuando en realidad es su manera de pedir “auxilio” al sufrir un proceso de etiolación.

De acuerdo con un estudio publicado por la Universidad de Agronomía de Chile, es un fenómeno que ocurre en las plantas cuando crecen en espacios que carecen de luz solar.

Todas las plantas, aunque sean de interior, necesitan cierta cantidad de luz solar para realizar su proceso de fotosíntesis, producir suficiente clorofila para mantener su precioso color y puedan desarrollarse adecuadamente.

Al carecer de luz, las suculentas se ven forzadas a crecer rápidamente para buscar una fuente de iluminación.

Cuando una planta sufre etiolación, podrás darte cuenta si el tejido de sus hojas cada vez se ven más pálidas que verdes debido a la falta de clorofila, pero también si presenta las siguientes señales de alerta:

  • Sus hojas se ven más pequeñas
  • El tallo es muy alargado y débil
  • Hay un gran espacio entre las hojas de la planta
  • Su tallo se inclina más hacia un lado

Si tu suculenta cumple con estas señales, lo más probable es que padezca etiolación, lo más recomendable es que no la lleves inmediatamente a tu planta a recibir luz directa durante muchas horas, ya que puedes correr el riesgo de quemarla.

Cómo salvar a una suculenta con etiolación para que no pierda su hermosa forma

Las suculentas en forma de roseta como las echeveria, suelen crecer de manera proporcionada a lo ancho y largo, por lo general, cuando están saludables tienen un crecimiento bastante lento para no perder su hermosa forma.

Una vez que las suculentas se espigan sólo queda una manera de devolverle su forma compacta:

Paso 1. Retira todas las hojitas que se encuentren con mucho espacio, es probable que se vean poco saludables y delgadas. Selecciona las hojas que estén más saludables y reserva para propagar nuevos brotes.

Paso 2. Una vez que tengamos el tallo más libre, corta con un cuter bien afilado y desinfectado la parte superior de tu suculenta, hazlo en un sólo movimiento para tener un corte lo más limpio posible.

Closeup view on cut Echeveria lilacina lying with soil with inclusions of drainage particles isolated on white background. Highly porous substrate for cacti and succulents with Ghost Echeveria

 

Paso 3. Deja cicatrizar el corte de la suculenta durante 5 días en un espacio fresco y sin sol directo para que puedas trasplantarlo.

Paso 4. Coloca las hojitas que retiraste del tallo en una charola con sustrato para suculentas, no es necesario que las entierres sobre la tierra, puedes colocarlas por encima y rociar con un atomizador, una vez que notes que les están saliendo raíces puedes comenzar a regar cada tercer día, pero sin encharcar la tierra.

 

Paso 5. Una vez que se seque el corte de tu suculenta es momento de trasplantar en una maceta con sustrato nuevo, coloca una capa gruesa de gravilla, dos capas de tierra y cubre con tierra el tallo de tu suculenta para que comiencen a salir las raíces y riega un poco.

¡Y listo! Así puedes salvar a tu suculenta con etiolación. Recuerda regar cada vez que la tierra esté  seca y mantenerla en un lugar con buena iluminación para que no se vuelva a estirar.